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Articulos de NNovik
Se entregan artículos de opinión de temas relacionados con economía y administración, política nacional e internacional, y otros de interés.

Categoría: Política

27/06/2007 GMT -4

Democracia, Propiedad privada e Información.-

nnovik @ 15:42

Artículo desarrollado a proposición de un amigo.

Se dice que el régimen político “menos malo” es el democrático. Es decir,  gobiernos que representan las mayorías nacionales y cuyos gobernantes son elegidos en base a sufragio universal, junto a la existencia de un conjunto de instituciones que funcionan, cumpliendo de un modo independiente entre sí, las labores de índole legislativa, judicial y ejecutiva de la nación. Pareciera que, por ahora, no se ha descubierto un tipo de gobierno que, a pesar de sus defectos, genere a lo menos, la posibilidad de cambios y permita la alternancia en el caso de que esa sea la voluntad popular. Las alternativas autoritarias, de tipo dictatorial, cualquiera sea su tendencia política, o como las que plantean por ejemplo, los grupos fanáticos del Islam, vinculados a “seres iluminados”, nominados en virtud de regímenes teocráticos, son sin duda bastante peligrosos para el sostenimiento del bienestar de la mayor parte de la gente que conforma una sociedad.

            La cultura denominada “occidental”, que tiene como una de sus prioridades el bienestar cultural, social y económico de sus habitantes, no ha descubierto hasta ahora algo mejor que el régimen democrático para los gobiernos de sus países. Sin embargo, esos regímenes tienen problemas evidentes; uno de ellos es la nula participación cívica por parte del ciudadano común. Normalmente existen partidos políticos, a los cuales pueden acceder los ciudadanos que se sienten mejor interpretados por sus ideologías, inscribiéndose en los mismos y “haciendo carrera” en ellos, pueden lograr “participar” en la política del país. Es decir, la “participación ciudadana” en la mayor parte de las democracias se concibe únicamente a través de partidos políticos, donde se nominan los candidatos para los diversos cargos de representación por los cuales pueden sufragar el resto de los ciudadanos. Para ser candidato a cualquier cargo público, el individuo deberá saber acceder a las “cúpulas de poder” de los mismos. Indudablemente que este tipo de participación deja totalmente de lado la posibilidad de que ciudadanos con inquietudes, con propuestas útiles, pero que no se sienten interpretados por los diversos partidos políticos, puedan ser considerados por el gobierno de turno.

No existe participación ciudadana. En nuestro país, a pesar de que la presidenta en su campaña prometió que su gobierno sería “participativo”, simplemente no se han creado los canales para  su concreción, a pesar de existir la tecnología para ello. No son muchos los ciudadanos realmente “independientes”, en el sentido de no pertenecer a determinada colectividad política, que tengan ideas y deseen colaborar a nivel país. Pero existen. Y no tienen cauce alguno para hacerlo. Ello crea frustración. Especialmente cuando la presidenta lo prometió en su campaña. Los medios tampoco suelen acogerlos a fin de que se puedan expresar.

            Dentro de ese mismo contexto, es importante el tipo de información que le llega al llamado “ciudadano común”, que es  aquel que debe sufragar por alguno de los candidatos que se le presentan. Los medios de prensa sean privados o estatales, sean diarios o revistas, trátese de la TV o de la radio, buscan generar lo que ellos llaman “opinión pública”; muchos de ellos, en algunos casos por temor, o por motivos comerciales, o por influencia de “intereses creados”, o por cualquier motivo, distorsionan la información, o simplemente “informan” de manera sesgada.

Uno de los ejemplos más ilustrativos es la información del conflicto en medio oriente.  En nuestro país, la desinformación o tergiversación de las noticias provenientes de esa zona es impresionante. Como simple muestra: Poco o nada se analiza de lo que ocurre en Palestina; nadie llora por los fallecidos allá esta última semana, como nadie lloró por los que murieron en el campo de refugiados de Nahr al Bared, en el Líbano, hace escasas fechas. Israel no estuvo involucrado en ninguno de los dos conflictos bélicos. Es curioso notar que en ambos conflictos han muerto más palestinos que en la tristemente célebre "matanza de Jenin". Y luego habrá quien en la prensa “progresista” se indigne cuando se les acusa de antisemitismo. El “doble Standard” está claro. Con el  país de los judíos no se les pasa ni una y, cuando no hay nada tangible en su contra, se inventa una masacre. Lo cierto es que los medios han estado relativamente silentes en este conflicto no sólo porque no había manera de echarle la culpa a Israel, sino porque les arruina todo su relato del conflicto. El terrorismo y la violencia palestina “eran culpa de la ocupación”. Sin embargo, Israel evacuó a los últimos colonos de Gaza hace casi dos años, y pese a haber desaparecido la supuesta causa, ahora los palestinos no hacen más que matarse entre sí. Pero las cartas que llegan a los diarios, de lectores interesados en el tema, “arreglan” la noticia de manera de buscar cómo seguir señalando a un solo culpable; por supuesto que este es Israel. Y según me consta en el caso de El Mercurio de Valparaíso, con abierta tendenciosidad no han querido publicar un análisis más amplio que acerque más al lector a objetivar lo que allí acontece, que yo mismo les envié oportunamente.            ¿Porqué ese “doble Standard”?  Podrían haber varias razones, algunas más importantes que otras: a) En Chile, en América y en Europa, la población de orígen árabe es enorme; la judía es ínfima. Ante esa situación, es posible que exista por parte de los medios, temor a expresar lo que allá ocurre realmente, sea por miedo a represalias violentas o bien por motivos comerciales. Decir la verdad no siempre vende, y a veces hasta se corre el peligro de dejar de vender, cuando una parte del público prefiere no tener que conocerla; por otro lado, como la verdad duele muchas veces, la respuesta violenta es una manera de reaccionar  de manera visceral tratando de evitar que se conozca;b)otro motivo podría ser el acentuado prejuicio antijudio (comúnmente denominado “antisemita”), tan característico del mundo occidental durante estos últimos 2000 años, que lleva a tenerle animadversión al estado de Israel, aún cuando este sea el único hogar nacional de los judíos, mientras los islámicos tienen decenas de hogares nacionales; c) la infaltable “vinculación” de Israel con Estados Unidos, que por su poderío y por las enormes estupideces de su política exterior goza de bastante antipatía en el planeta, tratando de presentar a ambos países como si los israelíes fuesen simples “peones” de los yanquis, cosa que está lejísimos de ser efectivo. De hecho, innumerables veces los gobiernos israelíes han actuado en contra de la opinión de los Estados Unidos y han sido autónomos en todas sus decisiones;d) la estupidez de los llamados “izquierdistas”, que por una simple reacción visceral, (también vinculado al tema del odio hacia Estados Unidos), apoyan a países como Irán que tienen regímenes autoritarios, fascistas, con una visión teocrática y no democrática del mundo.            Pueden haber más “razones” para ese tipo de “desinformación” que generan los “medios”, en este caso vinculadas al tema de medio oriente, pero estas son algunas posibles aproximaciones para un debate mas extenso.

            Ahora bien, la propiedad misma de los medios de información tiene importancia en la medida de que esos medios normalmente favorecerán los intereses de sus propietarios. Posiblemente se tergiversará una noticia o simplemente se la ignorará. El caso de “El mercurio de Santiago y de Valparaíso, es  bastante “típico”. De hecho, hasta las cartas al lector son cuidadosamente seleccionadas, de manera de ir generando el efecto buscado. La manera de informar a veces es  “eficazmente disfrazada”, a fin de influir en los lectores. El periodismo nacional, dependiente de los diversos medios de prensa en sus trabajos, alimenta el sensacionalismo, generando un tipo de “información sesgada”, priorizando la violencia, las tragedias y la chismografía. Según  la prensa, incluyendo la TV, promover la cultura, las noticias científicas y tecnológicas, los reportajes de análisis de los sucesos desde diversos ángulos, en fin, todo lo que sea informar, ampliar la conciencia y los criterios de la gente, no vende. Es un mal negocio. Sin duda que se trata de un “círculo vicioso” que no se desea romper.

            Es evidente que el estado podría generar algún tipo de regulaciones que favorezca una menor mediocridad y tendenciosidad por parte de de los medios de prensa. Pero para ello, es necesario tener una “Visión” de país y además un involucramiento responsable no sólo de las más altas autoridades, sino que también de los mandos medios y de todos los que deberían ser “servidores públicos”. Ello desafortunadamente no ocurre. La llamada “cultura chilensis” o “huachaca”, prioriza más el “avivamiento”, la chismografía, el chaqueteo, la mediocridad y por último, la corrupción en sus diversas formas. La falta de una visión de país que permita un cambio con un cierto rumbo determinado, hace que la cultura mediocre, propia de nuestro país se mantenga. Entonces, sucesos como la contaminación del medio ambiente por parte de empresas como Celco, la corrupción del poder judicial, ejemplarizado por las fiscalías corruptas de la sexta región, y otras similares, suelen merecer algún buen reportaje televisivo, para después desaparecer de la noticia. En esos casos se informa “puntualmente” y nunca más se sabe “que pasó después que se informó”. Simplemente nadie sigue pendiente de lo que pasa en cada caso. Es evidente que en el caso de Celco por ejemplo, no hubo fiscalización preventiva. El derrame sucedió a las 5 de la mañana. Era obvio que a esa hora no podía haber un fiscalizador en la planta. Pero también es obvio que existían tuberías que desembocaban en esteros y en el río. Y también es obvio que si existe tratamiento de desechos, es más barato para la empresa el no hacerlo. Pero existen medios para fiscalizar que se haga. El tema es que simplemente no tienen prioridad esos asuntos. No se invierte dinero en ello, teniendo las arcas fiscales plenas, con depósitos en el exterior. Una cosa es ser “prudente en los gastos fiscales”. Otra muy distinta es no cumplir con el deber del estado de precaver los desastres ambientales. Son muy pocas las empresas en Chile que pueden causar ese tipo de desastres. Algunas como ENAP son también del estado. Es cuestión de tener gestión.  Pero el periodismo y los medios no hacen análisis más en profundidad de esos temas. Se informa tangencial y superficialmente. Más enfocados al escándalo que a profundizar el tema a fin de que no pueda volver a suceder. Como si no interesase que vuelva a pasar: es noticia y vende.

Respecto del tema de la locomoción, (transantiago, transvalparaíso),  no existe ninguna información seria respecto a cómo se llegó a aplicar un modelo que sin duda era absolutamente teórico, de oficina, aplicado masiva y totalmente sin siquiera efectuar previamente simulaciones y análisis con los usuarios. Sin siquiera verificar si estaban dadas todas las condiciones del proyecto. En ninguna parte del mundo se aplican modelos teóricos sin tener previamente algunas comprobaciones previas de  las variables y sin efectuar  simulaciones parciales. Eso lo saben todos los ingenieros.

La mediocridad periodística al respecto ha sido tan grande, que sólo se han hecho reportajes a la gente que reclama en los paraderos. Es cuestión de ver la TV. No hay una investigación respecto a qué condujo a ese desastre. Tampoco de parte de las mismas autoridades.

            En síntesis: los medios de comunicación  suelen actuar  sin priorizar el fomento de un equilibrio en la información, buscando una ampliación del estado de conciencia de la gente. Es decir, tratando de ir formando una verdadera “opinión pública”. Tener una “opinión” implica tener información para analizar, poder sacar conclusiones usando el raciocinio y llegar a una visión del tema. Eso no les interesa a los medios. Les interesa hacer negocio, defender los intereses de sus propietarios y de quienes están más vinculados con los mismos. Les interesa “el rating”, en el caso de la TV, para poder vender más publicidad y tener más utilidades, aún cuando se recurra a lo mediocre y al mal gusto. Les interesa no correr riesgos, y prefieren no asumir  la necesidad de informar acerca de los acontecimientos de un modo más equilibrado, optando por “tomar partido”, como sucede, a modo de ejemplo, con las noticias de medio oriente y puntualmente en otras donde les interesa una visión sesgada. Priorizan la comodidad del vender “puntualmente”, en lugar de sostener un periodismo investigativo de mayor permanencia. Tampoco es solución “estatizar” los medios; la corrupción y la tergiversación informativa podrían ser aun peores. La única solución no es “popular”: se trata de un esfuerzo, de mediano y largo alcance, de cambio cultural de acuerdo a una visión de país; poder llegar a uno muy diferente al actual: Por ejemplo, hacer de Chile un país solidario, amante de la diversidad, (es decir, no discriminatorio, ni menos “xenófobo y prejuicioso”), no consumista, no violento. Es una verdadera “reingeniería” respecto de la cultura chilensis. Pero estamos muy lejos de eso. El periodismo, sin duda, forma parte de nuestra cultura. Y la democracia funciona de acuerdo también a la misma cultura. No podemos pedir milagros.

06/06/2007 GMT -4

¿Es el calentamiento global el mayor peligro?

nnovik @ 19:14

Mucho se ha escrito acerca del calentamiento global y del peligro que significa para el planeta. Es posible que así sea. Pero, ¿Es el calentamiento global el mayor peligro existente? Me atrevo humildemente a decir que no. Desafortunadamente hay un peligro mayor, del que pocos son concientes; menos aún acá en Chile, donde siempre pensamos que “estamos muy lejos”.

            A mi entender,  el mayor peligro es el fanatismo “político religioso”.- Poca importancia  le da a ello nuestra prensa, salvo situaciones dramáticas que signifiquen cientos de muertos. Y siempre que se produzcan en Estados Unidos o en Europa. Los muertos que estos causan en otras partes, como América,  Asia o  Israel en particular, no cuentan.

            Pocos se dan cuenta de que en los territorios palestinos se están matando entre ellos mismos. Pero cuando Israel reacciona después de que su población indefensa es atacada con cientos de cohetes, se informa  como lo hace El Mercurio de Valparaiso del 25 de mayo, “Israel no cesa ataques”; ¿Quién ataca?; no se menciona que los cohetes han dejado heridos graves, destrucción, niños  aterrorizados bajo tratamiento psicoterapéutico. En Líbano, el gobierno ataca a palestinos armados que allí residen. Mueren centenares de ellos. Pocos saben que tanto las muertes en palestina como en Líbano, causadas por los enfrentamientos armados entre facciones árabes, son muchísimas mas que las causadas por las eventuales represalias israelíes. Cuando Israel  se vio obligado a entrar  a Líbano para  tratar de neutralizar los ataques de Hesbollá a sus poblaciones civiles, Naciones Unidas informó que hubo alrededor de 65 muertes efectivas. Como los Hesbollá no usan uniformes y andan de civil, jamás se supo cuántas de esas muertes eran personas armadas. Las víctimas de estas últimas semanas en Líbano, en los choques entre palestinos residentes y libaneses pasan de 150.-  Los choques en la virtual guerra civil que existe en  los territorios palestinos pasan de 100. Muchísimos más que los acontecidos en los enfrentamientos con los israelíes.

¿A que se debe todo esto? Simplemente al odio que anidan los fanáticos  religiosos del Islam. Los enfrentamientos entre grupos islámicos irreconciliables no tienen nada que ver con la existencia de Israel. Los enfrentamientos entre chiitas y sunitas y otros grupos similares es propio del fanatismo religioso  musulmán. Existen musulmanes místicos, los sufíes: son personas pacíficas y amplias que nada tienen que ver con estos grupos radicales. Pero desafortunadamente no tienen control alguno. La fuerza del fanatismo es enorme.

La situación se agrava más aún, porque Irán, de postura político religiosa recalcitrantemente fanática, posiblemente ya tenga  la bomba atómica. Y no es gente que razone. Son personas que desprecian abiertamente la vida humana. Su fanatismo los lleva a destruir a cualquier inocente que estime su “enemigo” sin importarles el precio. Ya lo han demostrado con creces.

            El peligro del fanatismo político religioso (a veces denominado “terrorismo”), es el actual peligro más grave para la humanidad. No desprecio el peligro del recalentamiento  atmosférico. Si se toman las medidas adecuadas se puede paliar. Además aún hay mucha controversia científica al respecto. ¿Pero quien se atrevería a minimizar el peligro planetario que significan los fanáticos religiosos que no trepidan en asesinar y destruir a quienes estiman sus “enemigos”?

            Es necesario hacer conciencia. No sé si con eso basta, pero hay que empezar por allí. Comenzando por los propios árabes que residen en Chile. Siendo cristianos en su gran mayoría,  por una “simpatía mal entendida”, han tomado partido en contra de Israel, que ha sido el  país que años atrás, en la guerra civil del Líbano,  salvó de una muerte inminente a miles de cristianos, actualmente residentes en el norte de Israel. No se dan cuenta de que, si llegara el momento, esos fanáticos musulmanes a quienes apoyan,  los arrasarían al igual como lo hicieron con los cristianos  en el Líbano y  como lo hicieron con sus familiares muchos años atrás, razón por la cual  muchas de sus familias tuvieron que emigrar de esas tierras. No se olviden de su propia historia.

Apoyar la existencia del  estado de Israel es apoyar el amor por la vida, el respeto, la democracia, la diversidad.  Mientras el israelí anhela con máxima prioridad vivir en paz y desarrollarse junto a sus vecinos, viviendo en un estado de derecho, la mayor parte de los países árabes, dueños del petróleo, sátrapas con gobiernos de corte fascista, lo único que han hecho es someter a sus pueblos a la pobreza y la desesperanza. Mantienen a las grandes mayorías de su pueblo en la miseria y la ignorancia, a fin de utilizarlos como “carne de cañón” contra "el enemigo sionista". Prefieren usar el dinero en armas o en corrupción. Prefieren alimentar el odio culpando a Israel de todos sus males.            Ya es hora de que la población del mundo, incluidos nosotros los chilenos, tengamos claro cual es el problema, y nos aboquemos a generar conciencia al respecto. Quizás el poder de mentes mas esclarecidas pueda ayudar a paliar este peligro que día a día se torna más inminente. 

11/05/2007 GMT -4

A propósito del programa TVN "Epopeya"

nnovik @ 18:07


A propósito del  programa de TVN “Epopeya”

A propósito del programa televisivo denominado “Epopeya”, recuerdo  que desde muy pequeño, cuando se nos enseñaba la guerra del Pacífico, hubo dos temas que siempre me llamaron la atención, y que hasta ahora me han quedado “pendientes”:

1) El primero de ellos hace referencia a la gesta naval de Iquique y Punta Gruesa. El acto heroico del capitán Prat, al no rendirse en el combate, es causa de una justa admiración en nuestro país. Sin embargo siempre me llamó la atención lo poco que recordamos la inteligente y habilidosa estrategia que tuvo el entonces capitán de la goleta “Covadonga”, don Carlos Condell, que asestó un duro golpe a la Armada peruana causándoles la pérdida de la fragata blindada Independencia, que junto al Huascar eran los buques más poderosos del Perú. ¿Porqué no recordamos con similar atención ambos acontecimientos, y ambos personajes de nuestra historia, uno por su heroísmo y el otro por su inteligente modo como ganó su combate naval?

2) El segundo tema se refiere a una de las causas que motivaron a Chile invadir  tierras bolivianas. La invasión a Bolivia se debió, según nuestra versión, a que dicho país desconoce un tratado internacional y sube el impuesto a las empresas que trabajaban el salitre. Surge la pregunta: ¿Es “justo”, o “adecuado” un tratado internacional que obliga económicamente a otro país, a mantener de modo permanente el statu quo de su régimen impositivo hacia empresas que laboran recursos mineros en su territorio, recursos que son perecederos, no sólo físicamente, sino aún más tecnológicamente, como sucedió años después con el salitre?; ¿Qué circunstancias históricas hizo que representantes bolivianos hayan aceptado firmar un tratado así con sus vecinos chilenos?.-  Eso es parte de la investigación histórica.

Resulta interesante el esfuerzo del programa “Epopeya”, de dar a conocer las visiones y conocimientos  que cada uno de los  países involucrados tiene actualmente de esa guerra. Es interesante cómo cada cual tiene sus propias “distorsiones” o “puntos de vista”, y sus “ignorancias” respecto de quienes son los héroes para los otros países. (Así como en Bolivia y Perú los jóvenes desconocen  a los héroes chilenos, entre otros a Prat y a Condell, del mismo modo los chilenos desconocen quien fue Abaroa y qué representa para Bolivia, o Grau para el Perú). El programa deja muy en claro que trascurridos 130 años, aún quedan aspectos pendientes. No en lo formal, sino en el espíritu de los pueblos. Los tiempos cambian con nuevas brisas: aires de comprensión y de buena voluntad. Que muestra mas interesante que la visita del Almirante Codina a Bolivia y el que haya  compartido experiencias con los altos mandos de la armada de nuestros vecinos. Hay aspectos que deben reconocerse: ni Bolivia es Suiza, ni Sudamérica es Europa. La situación mediterránea de Bolivia sin duda no es la “causa” de su pobreza. Pero tampoco cabe duda de que si contaran con una salida marítima de administración autónoma al pacífico, podría ser  un elemento favorable a su desarrollo económico. No estoy hablando de soberanía: los territorios son chilenos y deberían mantenerse de ese modo. Simplemente una administración autónoma para que los bolivianos tuvieran facilidad de acceso y de control para el embarque de sus productos. Podría significar todo un nuevo polo de desarrollo para nuestro país, con generación de empleos y servicios conexos. Pero además,  quizás lo más importante, sería una muestra de grandeza y hermandad que nos enaltecería ante el mundo. Cierto que  Perú también tiene algo que decir al respecto. Ello, en lugar de ser una dificultad podría trasformarse en una oportunidad histórica para estos tres países: la de demostrar que es posible consensuar políticamente en beneficio de nuestros pueblos, priorizando el entendimiento y la hermandad.

16/04/2007 GMT -4

Comentarios a libro de Garaudy

nnovik @ 09:26

 Comentarios al libro

 “Los mitos fundacionales de la política israelí” de Roger Garaudy

Bases de análisis: Su “Introducción” y su  sección II-3 “El mito del Holocausto”


Un amigo me hace llegar este libro de Roger Garaudy, a quien en mi juventud admiré por su lucidez intelectual y su posición progresista. Me dice: “No te va a gustar porque no tiene tu misma posición en el tema del holocausto y de Israel”. La verdad es que no fue por eso que no me gustó. Estoy abierto a leer y a escuchar puntos de vista diferentes al mío. Siempre se aprende. Además las cosas no son “blancas” o “negras”; normalmente tienen tonos “grises”. No me gustó el libro porque no esperaba encontrar un desarrollo tan  pobre en sus bases de análisis. Esperaba mucho más de una persona como Garaudy, que aún cuando tenga una edad avanzada, jamás imaginé que haya llegado a defender una postura que, como la del libro de la referencia, no conduce a nada constructivo. Y sobre todo por la pobre metodología que usa.

            Se trata de un libro plagado de citas, interpretaciones y afirmaciones de una increíble tendenciosidad. Pero me da la oportunidad de hacer conocer a mis lectores algunos aspectos de cultura general en el tema del medio oriente y del judaísmo y del sionismo en particular, que pienso que les podrá interesar.

            Una cosa es que uno no esté de acuerdo con aspectos puntuales de la política israelí. Otra cosa muy diferente es que niegue la validez a la existencia misma del estado. El “sionismo”, es efectivamente el término que se aplica al movimiento político propiciado por Teodoro Herzl, su fundador, (siglo 19), que buscaba  la concreción de una patria judía, de un lugar para quienes por ascendencia, por tradición o por religión, se reconozcan judíos. Actualmente se dice “sionista” a aquel que anhela que el estado de Israel se mantenga en el concierto de las naciones del mundo, en una atmósfera de respecto, paz  y convivencia con todas las demás naciones.

            El hecho de que diversos personajes hayan opinado de una  u otra manera, respecto del sionismo, de que el mismo Herzl no tuviese en un principio claridad respecto de la manera  como se iría orientando el movimiento sionista, es sólo parte de la historia.

            La relación del llamado “holocausto” judío en manos de los nazis con la fuerza que adquiere el sionismo, es evidente. No podemos olvidar que la segunda guerra mundial y el nazismo en particular, surgen en una época en que domina el colonialismo; África y el medio oriente eran, hasta 1945, colonias dependientes de países europeos. Palestina en particular, (nombre que le puso a la región el Imperio Romano), es una colonia inglesa, con poca población,  de origen principalmente  árabe, tanto musulmana como cristiana y con una componente  judía, producto de  que jamás lograron los ocupantes colonialistas de turno en esa zona,  que desapareciera  su presencia. La relación histórica, cultural y religiosa de esa zona geográfica con el pueblo judío es evidente. No constituye ningún “mito”. Está documentado. Aún cuando Garaudy hace toda una disquisición entre “hornos crematorios” y “cámaras de gases”, no consigue  llegar a convencer al lector de que “jamás hubo persecución a los judíos de parte de Hitler”. No puede negar los hechos de manera tan burda. Entonces, trata de minimizar ese hecho. Hasta se pregunta ¿Hubo en la guerra un genocidio de los judíos?; y realiza una nueva disquisición. Efectivamente, la “solución final” planteada por Hitler de exterminar a todos los judíos del planeta  no le fue posible. Simplemente porque perdió la guerra.  Otro esfuerzo de Garaudy de “minimizar” los asesinatos de inocentes por parte de los nazis es el comparar ese acontecimiento con otros crímenes del hombre blanco, como lo fue la trágica historia de los africanos en la época del colonialismo esclavista, o de los indígenas americanos  en manos del colonialismo español o del inglés en Norteamérica. El hecho de que para Garaudy, el  llamado “holocausto” de los judíos fuese algo “nimio” en comparación con otras matanzas, simplemente lo hacen  un hecho “irrelevante” en la historia. Un mito. En otra parte de este capítulo hace creer que mucho de lo que se dice respecto de las matanzas nazis es pura imaginación. Desafortunadamente la desaparición de familias enteras, por el sólo hecho de haber sido judíos, no es un “mito”. No existe judío alguno sobre este planeta que no tenga algún familiar desaparecido o asesinado por las hordas nazis en Europa. Las personas que aún sobreviven con sus brazos marcados a fuego como animales, según Garaudy,  también serían un “mito”. Pero no lo son; aún existen. Tienen sus años de edad, pero algunos de ellos aún viven. Es fácil para el Sr. Garaudy afirmar todo lo que dice en su libro buscando citas de ciertos personajes, muchas de ellas fuera de contexto, para afirmar que no hubo “holocausto”. Total, a el no lo persiguieron por ser judío. Ni a su familia. Puede que lo hayan perseguido puntualmente, en su calidad de comunista, porque el nazismo, como sistema totalitario, perseguía violentamente a todos quienes consideraban sus enemigos políticos. Así fue como también cayeron muchos comunistas. Y muchos inocentes, héroes anónimos de esa estúpida guerra. Pero esas persecuciones “puntuales” no eran parte de un “genocidio” ni menos de un “holocausto”. Quizás la muerte de tantos judíos tampoco fue un “genocidio” “técnicamente hablando”. Pero eso no habilita a nadie, ni menos a Garaudy a  calificar de “mito” a ese asesinato en masa.

            Ahora bien. El término judío, y la calidad de tal, no es algo muy claro ni siquiera dentro de sus mismos pares. Definir lo que es “un judío” no es tan sencillo. Para algunos es judío simplemente el que tiene esa ascendencia. Para otros es judío el que tiene esa religión, en cualquiera de sus formas, dado que esta tiene diversas maneras de manifestarse. Como la religión judía no tiene una “cabeza central”, una especie de Papa que la dirija, cada comunidad judía se orienta al modo que mas le acomoda. En términos generales, se habla de tres grandes tendencias en la actualidad: la ortodoxa, la conservadora y la liberal. Eso en cuanto a religión. A veces se piensa que es judío aquel que “se siente” judío. Algunos, erróneamente a mí entender, hablan de “raza judía”, en circunstancias que existen judíos de las  más diversas “razas humanas”: judíos de piel negra, blanca, mulatos, orientales, yemenitas, etc. Suele ser más común hablar de “el pueblo judío”.

            Entonces, mal que le pese a Garaudy, nadie se puede arrogar el derecho de “definir de manera absoluta” que es “ser judío”. Por más rabino que sea. Puede hacer todas las citas que desee. Son simples opiniones. Todos podemos opinar y tener un punto de vista. Pero seleccionar sólo los puntos de vista  de algunos judíos  que en algún momento se han opuesto al sionismo, para poder apoyar un determinado punto de vista, es como mínimo una tendenciosa  manipulación.  Es lo que  Garaudy hace en su libro.

            Pero sigamos un poco más: el sionismo, evidentemente nace como un anhelo de tener un “hogar” para los judíos. Sin duda. Se trata de,  llamémosle “un pueblo”,  que al no tener terruño donde ejercer su autonomía, y al no ser reconocido en todas partes como ciudadano “normal”,  está expuesto a discriminaciones, persecuciones y matanzas. Ha sido lo característico durante estos últimos 2000 años de historia. La matanza de judíos de parte de los nazis, (conste que no le puse ni “holocausto” ni “genocidio”), por el sólo hecho de tener esos ancestros, (hurgaban siete generaciones hacia atrás), evidentemente que “activa” la idea y el postulado sionista. Eso es absolutamente obvio. Se dice que el “holocausto”, o las matanzas de judíos por parte de los nazis, (para dejar a Garaudy satisfecho), se usa “políticamente”. Bueno, todos los hechos de la historia pueden tener mayor o menor fuerza en la política. Y este sin duda lo tuvo. No tengo duda alguna que en el nacimiento de países independientes en las ex colonias africanas, influyó fuertemente una manera de “compensar” las barbaridades cometidas por los blancos colonialistas en contra de esos pueblos. Que duda habría. El que los más recientes acontecimientos respecto del pueblo judío, al momento de nacer el estado israelí, hayan ayudado a buscarle una solución por la vía de reconocer dicho estado, es sin duda evidente. La suma de sus expulsiones desde tantos lugares, de las persecuciones religiosas, de las discriminaciones, de  los pogromos en Europa, y para culminar, de las matanzas nazis, sin duda ayudó a la creación del Estado de Israel. Y se crea al mismo tiempo en que se van creando otros estados independientes, productos del final de la era del colonialismo. ¿Porqué iba a ser menos válido un país como Israel que otros como Ghana, Zambia, Mozambique y tantos más que se van creando en esa misma época? Cuando se crea el estado de Israel, la comisión de Naciones Unidas que aconseja la partición entre un estado judío y otro árabe (Cisjordania), se basa fundamentalmente en la población existente. Era necesaria la creación de un país que, respetando la mayoría judía poblacional, se constituyera como estado soberano. Garaudy ni siquiera menciona que Israel es actualmente el único país realmente democrático de Medio Oriente, donde las minorías árabes tienen representación en el Parlamento. Tampoco menciona los logros, innumerables, que como país ha logrado en los planos científicos, artísticos, técnicos y culturales. Sin duda que Israel no sólo tiene el mismo derecho que el resto  de los estados sobre esta tierra para ser un estado soberano, sino que hace tiempo que se lo ha ganado.

            Por supuesto que los gobiernos de Israel han cometido errores. Seguro que ha habido situaciones injustas respecto de la población palestina que nadie de sano juicio y corazón bien puesto puede aceptar. Pero, a diferencia de la mayor parte de sus vecinos árabes, constituyen hechos puntuales y fortuitos y no una política de estado. En Israel no existe un “Hamas” o un “Hesbollá” que haya  formado  parte de alguno de sus gobiernos y que desee “aniquilar palestinos” o “hacer desaparecer naciones”, como es el caso del esos grupos que forman parte del  actual gobierno de los territorios autónomos palestinos, del débil gobierno libanés,  y del fundamentalista Irán, para no seguir mencionando a otros. Esos grupos tienen como “objetivo básico”, no el bienestar de sus pueblos, que ni les interesan, sino sólo lograr que Israel desaparezca. Y eso no es un mito. Es cuestión de leer las declaraciones de sus líderes. Por supuesto que, tal como los cita Garaudy en su libro, existen personajes, también judíos, fundamentalistas, que desean que Israel se expanda y que abarque los antiguos reinos de la época bíblica; los hay también aquellos que con fruición cita Garaudy, que estiman que la existencia del estado de Israel es contraria al judaísmo.  Hay de todo, como es normal en un pueblo, como el judío, que desde siempre aceptó una manera democrática de ser  y decidió según sus mayorías, tomando en cuenta a sus minorías. Eso sucede y ha sucedido en todas las comunidades judías; es parte de la cultura del respecto  de lo que  piensa o interpreta cada cual,  que se ha practicado por miles de años como parte de su tradición. Lo importante es que las minorías fundamentalistas judías  jamás han tenido una seria influencia política en Israel. Y cuando alguno de ellos ha cometido algún crimen o falta, han sido juzgados y condenados por la justicia del país.

Algunos, como Garaudy, usan la pluma alimentando su deseo de que Israel desaparezca. Otros pretenden usar la amenaza y  la violencia con esa misma intensión.

            En la introducción de su libro, Garaudy trata de demostrar que el sionismo es “nacionalista” y que ese nacionalismo se opone al judaísmo. En la pagina 7 afirma, haciendo suya una cita de un rabino Hirsh: “El sionismo quiere definir al pueblo judío como una entidad nacional… Es una herejía”.-  Esta afirmación refleja una gran ignorancia o bien una notable mala fe;  el sionismo jamás pretende “definir al pueblo judío como una entidad nacional”; el sionismo no se ocupa de “definir” el judaísmo. Sólo se ocupa de buscar una patria, un estado, donde tengan cabida los judíos del mundo. Jamás  ha pretendido el sionismo  que “todos los judíos se vayan a Israel”; hay judíos en muchos lados; en todas partes son minorías, salvo en Israel. Entonces, en la práctica, ese estado soberano, se trasforma en una especie de “seguro de vida” para los judíos de todas partes. El mundo ya no es el mismo ahora en que existe el estado israelí. Los coterráneos franceses de Garaudy, donde existe un fuerte antisemitismo, ya  no podrían llevar a los judíos como ovejas hacia su exterminio en los hornos crematorios (o “cámaras de gases”), para darle el gusto  en esa terminología a Garaudy. A lo menos no les sería tan fácil. Habrá un país en el planeta que alguna acción tomaría. Y ese país será Israel. En Yemen, en la década del 80, cerca de un millón de judíos son salvados de una muerte segura y pueden emigrar a Israel. Si no hubiese existido ¿qué hubiese pasado?

            Respecto del nacionalismo. En Israel hay nacionalistas orgullosos de ser israelíes así como muchos chilenos nos sentimos orgullosos de serlo. Y eso no niega que a su vez seamos críticos de muchos aspectos de nuestra cultura que debemos mejorar. Algo similar ocurre con los israelíes: es un país como cualquier otro, con sus defectos y sus virtudes. El que haya una mayoría de ciudadanos judíos no lo hace muy diferente al resto. Y sus gobiernos tienen, al igual que tantos de otros lados,  sus defectos y sus méritos.

            Garaudy pretende demostrar, a través de determinadas citas, que existiría una oposición básica entre judaísmo y el estado israelí. Dice  a la letra: “ … Afirmamos que el objetivo del judaísmo no es político ni nacional, sino espiritual…”  citando a un determinado rabino. Volvemos a lo fundamental: el estado de Israel no se crea “porque sea un objetivo del pueblo judío”, sino simplemente para que este pueda tener un hogar donde llegar, si así lo desea de modo voluntario, o como un asilo, producto de las tantas persecuciones a que ha sido objeto. El aspecto espiritual del judaísmo es algo evidente. Es una de las tantas religiones  existentes en este planeta. Pero para ser un judío no necesariamente ha de ser “practicante” de dicha religión. Como le consta a Garaudy, existen muchísimos judíos agnósticos, muchos de los cuales tuvieron un importante papel en muchos de los movimientos sociales. Algunos pertenecieron al Partido Comunista, del cual Garaudy fue dirigente en Francia. Jamás dejaron de ser judíos. Menos para un Hitler.

            Entonces el asunto no es hablar de “mitos”, sino de aceptar las realidades. El mundo actual, aunque globalizado, aún está dividido entre países. Cada país tiene algún grado de autonomía. Mientras eso sea así, Israel será uno de los tantos países existentes. ¿Qué tiene de particular?. Simplemente que es el único país del planeta cuya mayoría poblacional es judía. Hay innumerables países de ascendencia o religión cristiana y musulmana. En países del Asia oriental están el Confucianismo, el hinduismo, el budismo y muchas religiones derivadas. En los países africanos suelen imperar las diferentes religiones animistas. Todas válidas y respetables. Los judíos tienen una sola nación donde son mayoría. Los judíos son uno de los pocos pueblos que por el sólo hecho de tener ese origen han sido perseguidos en estos últimos 2000 años. Espero que Garaudy no vaya a afirmar que esto es otro “mito”. Ahora, al igual que los demás pueblos, tienen a lo menos un país donde son mayoría. Y como pueblo además, son ciudadanos de muchos otros países. Hay judíos chilenos, argentinos, franceses. Y son buenos ciudadanos y malos ciudadanos. Simplemente como cualquier ser humano de este planeta. Ni mejor ni peor. Por lo señalado, Hitler, como quizás le habría gustado a Garaudy, no consiguió su “solución final” ya que no  pudo eliminar a los judíos  del planeta.

            ¿Qué es lo que sería mas adecuado y constructivo para el Sr-Garaudy, especialmente tratándose de una persona de bastante edad?: Que escriba  acerca del modo cómo lograr que  los  habitantes de este planeta  aprendamos a convivir en paz, en lugar de buscar “mitos” que le quiten validez a la existencia de algunos, exacerbando el odio de los otros.  Así no se llega a ningún lado, salvo a colaborar con aquellos que viven negándose a la diversidad,  lo que en la practica  implica amparar la  violencia.

            Sólo para compensar lo que hace Garaudy en su libro, cito a Adolfo García Ortega, un distinguido periodista español, escritor y traductor, en uno de sus escritos señala que “Israel ha sido atacado y chantajeado. Por desgracia no es nuevo: lleva años obligado a defenderse… a justificar su existencia legítima y legitimada. Lleva años hostigado, y por ello obligado a ejecutar políticas duras, a veces durísimas, porque lo contrario, el diálogo y el trato igualitario con los palestinos, sus representantes y el mundo árabe en general, incluido Irán… se ha demostrado inviable. Es absolutamente cierto que una política no-defensiva por parte israelí habría equivalido a su desaparición como Estado. Mas en todo caso, sólo Israel ha sido capaz de hacer concesiones y de dar pasos unilaterales hacia la solución, como la salida de Gaza, por ejemplo. En la corta historia de Israel… esos pasos de diálogo con los palestinos sólo han servido para el engaño, el victimismo, el incremento del acoso y la hipocresía política por parte árabe. Los palestinos y los árabes en general, desde la fundación de Israel, han tomado el relevo, y no sólo metafórico, del aparentemente periclitado nazismo alemán y centroeuropeo. Esta herencia es la base de todo el conflicto actual”.

            La idea entonces, no es dar tantos argumentos “a favor de una de las partes en conflicto”, o meterse a “descalificar el sionismo”, o tratar de señalar que ciertos hechos históricos evidentes serían mitos, como lo hace Garaudy en su libro,  sino ver como podemos colaborar para que surja un mundo mejor. Y eso sólo sucede aceptándonos y respetándonos, y dándoles a cada cual su lugar en el mundo, su derecho a existir.

22/01/2007 GMT -4

Más acerca del extremismo islámico

nnovik @ 13:41

En el mes de Octubre de 2006 se publicó un artículo mío de opinión en la página web de “Primera Plana” acerca del Islam, que publiqué en mi blog con el título de "Tejado de vidrio". Me preguntaba en esa ocasión, porqué los islámicos moderados y tolerantes no son capaces de influir en los extremistas de manera de que las acciones de terrorismo de estos disminuyan hasta llegar a desaparecer. Hablé del pasado glorioso del Islam. No tenía respuesta a dicha inquietud, y dejaba la pregunta abierta al lector. ¿De donde nace esa preocupación? Simplemente por la información que nos llega. Hay noticias que se olvidan. Hay noticias que rara vez ocupan la primera plana de un diario. Hay noticias que pocos periodistas analizan. Por eso es bueno hacer una síntesis de las mismas. De aquellas noticias que al juntarlas, nos genera a todos los seres progresistas, que deseamos un mundo mejor, un “nudo en el estómago” por la preocupación que nos genera.
El Papa manifestó, de una manera bastante sui géneris, (porque lo hizo desarrollando una clase magistral en la Universidad Alemana de Ratisbona en Septiembre del 2006), que “la violencia de la Jihad islámica está contra la naturaleza de Dios”. En respuesta a ello, los islámicos violentistas se enojan, piden excusas ante tamaño insulto y continúan su “Jihad”.
¿Pero tienen derecho a enojarse?; hagamos una pequeña reseña y recordemos algunos hechos:
A) Los islámicos violentistas asesinan mas de 3000 personas inocentes, en un acto terrorista en New York, y esperan que nadie los critique.
B) Los islámicos violentistas asesinan 202 personas inocentes, en un acto terrorista en Bali, y esperan que nadie los critique.
C) Los islámicos violentistas asesinan 333 escolares y profesores en Beslan y esperan que nadie los critique
D) Los islámicos violentistas asesinan 292 personas inocentes, kenyanos, tanzanios y dos americanos entre ellos, al efectuar un acto terrorista en la Embajada de Estados unidos en Kenya, y esperan que nadie los critique
E) Los islámicos violentistas asesinan 241 norteamericanos y 58 franceses del Cuerpo de paz en Beirut y esperan que nadie los critique
F) Los islámicos violentistas disparan alrededor de 4000 cohetes al interior del Norte de Israel, matando alrededor de 50 civiles inocentes y esperan que nadie los critique
G) Los islámicos violentistas asesinan 52 personas en Londres y 191 en Madrid, en sendos actos terroristas y esperan que nadie los critique
H) Los islámicos violentistas asesinan 200 inocentes en Mumbai y esperan que nadie los critique
I) Los islámicos violentistas toman rehenes en Iraq, monjes budistas en Tailandia y escolares cristianos en Indonesia y esperan que nadie los critique
J) Los islámicos violentistas asesinan 500.000 personas inocentes en Darfur y esperan que nadie los critique
K) Los islámicos violentistas califican a los judíos como “hijos de puercos y monos” y esperan borrar del mapa a Israel y esperan que nadie los critique
L) Los islámicos violentistas y fanáticos obligan a las mujeres a usar ropas que las oculten totalmente, las lapidan si tienen la desgracia de ser violadas, si dejan sus casas sin permiso paterno o del esposo, y esperan que nadie los critique
M) Los islámicos violentistas y fanáticos danzan en las calles festejando las atroces muertes que causaron el 11 de septiembre en las torres gemelas de Ney Cork, y esperan que nadie los critique
N) Los islámicos violentistas y fanáticos, a partir del 11 de septiembre han asesinado alrededor de 26.000 personas dejando heridas a mas de 50.000 y esperan que nadie los critique

A partir del 11 de septiembre los fanáticos musulmanes han efectuado ataques terroristas en Afganistán, Argelia, Bangladesh, Bélgica, Chad, Chechenia, Dagestan, Dinamarca, Timor Oriental, Inglaterra, Eritrea, Etiopía, Francia, Alemania, India, Indonesia, Ingushetia,Iran, Irak, Israel, Jordania, Kabardino-Balcanes, Kenya, Kosovo, Kuwait, Kyrgistan, Líbano,Mauritania, Marruecos,Holanda, Nigeria,Pakistan, Palestina –Gaza (Territorio Autoridad Nacional), Filipinas, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Escocia, Somalía, España, Sri Lanka, Sudán, Siria, Turquía, Emiratos Arabes, Argentina, Estados Unidos, Uzbequistan y Yemen.
Los islámicos fanáticos, han perpetrado más de 5.800 actos terroristas con consecuencia de muertes desde el 11 de septiembre, y esperan que no se les critique.
La pregunta que surge es: ¿Será bueno dejar de criticarlos?; ¿El mundo debe mirar con indiferencia a que los fanáticos musulmanes continúen asesinando inocentes de modo impune?; ¿Existe alguna salida para que esto se detenga?
Nuevamente no tengo respuesta para ninguna de esas preguntas. Lo único cierto es que nadie, en ningún lado del mundo, está libre de riesgos respecto de estos locos. Y mientras continúe la estupidez humana, propiedad que aparentemente es inherente a nuestra especie, esto seguirá ocurriendo.
En todo caso, aún cuando no tengamos respuesta, es preferible hacer conciencia de lo que ocurre. Quienes creen en el llamado “número crítico” dicen que el pensamiento concentrado, la oración, la fuerza mental, o como se quiera llamar, pueden llegar a influir en los acontecimientos. Ojala así sea. Quisiera creen en ello y me sumaré a ese conjunto de seres humanos silenciosos que deseamos un mundo que acepte la diversidad, que sea libre, participativo y solidario, donde nadie nos obligue a tener una cierta religión, o una determinada visión política o social, ni nos discriminen y persigan por lo mismo. La gran mayoría del planeta, estoy cierto, no desea ni dictaduras político-militares, ni dictaduras religiosas de algunos “iluminados”. A falta de respuestas para las preguntas que he presentado, unámonos en el pensamiento. Quizás algo resulte.

18/12/2006 GMT -4

La Muerte de Pinochet: Relativización Valórica y Educación

nnovik @ 15:18

La Muerte de Pinochet: Relativización Valórica y EducaciónNathan Novik . Ingeniero Comercial.- A propósito de la muerte de Pinochet, me surgen algunas reflexiones vinculadas a nuestro sistema educacional,  que desafortunadamente sólo  puedo compartir con amigos y con alguna columna periodística, sin que  exista ninguna  manera conocida  para que las autoridades de nuestro país las consideren. No existen los medios de participación ciudadana que nuestra presidenta postuló como forma de gobierno durante su campaña, de modo que continuaré señalando mis inquietudes a través de los medios a mi alcance con la débil esperanza de que puedan llegar a ser considerados en la práctica.            Vamos al tema. Una periodista española  recordaba en un noticiario televisivo, y a propósito de su última recaída, que todo lo concerniente a Pinochet es como el cuento del lobo: era difícil creerle cualquier cosa. Recordaba su llegada a Chile desde Inglaterra, en una imagen televisiva que recorrió el mundo, donde se burló de todos, (haciéndose primero el "enfermo" por allá, y luego tirando su bastón y levantándose ágilmente de su silla de ruedas al llegar al país). Con sus mentiras y simulaciones, Pinochet sólo confirmaba en su acción, una declaración que yo mismo le escuché en alguna oportunidad a través de la televisión durante su dictadura: "Un militar es ante todo un estratega. Y para eso puede simular, mentir, o lo que sea necesario a fin de lograr el triunfo". Y eso se lo escuché mas o menos textual. Me impactó tanto que lo tengo grabado en mi memoria. Esos son los “antivalores” que  la dictadura inculcó a la población. Tal es así, que la derecha política chilena le perdonó todos sus asesinatos y violaciones a los derechos humanos, pero sólo cuando se supo de sus cuentas millonarias en dólares, sin justificación posible, se “alejaron” políticamente de el. Pero esa misma actitud es una demostración palpable de cómo se pierde el sentido de los valores básicos. No les importó que durante el régimen de Pinochet se hubiesen violado los derechos humanos de tanta gente, pero sí el hecho de que haya metido sus manos en platas que no le pertenecían. No digo que esto último no sea grave, pero con los asesinatos, torturas y desapariciones de tanta gente, ¿no era suficiente como para condenar a quien era el responsable directo, a lo menos en lo político, de esas barbaridades?; ¿Había que esperar que se demostrara que además robó para recién allí pensar que ese régimen fue “reprobable”? . Pienso que le hace bien a nuestro país de tan frágil memoria y con valores tan "relativisados" detenerse  y reflexionar en  este  aspecto. Nos tiene que llamar la atención el hecho de que para la derecha política de nuestro país lo importante e imperdonable es sólo que robó... Las torturas, asesinatos y violaciones a los derechos humanos nada les importó. Jamás lo reconocieron y siempre, hasta hoy, salvo contadísimas excepciones, lo siguen justificando. Y esos son los “antivalores” imperantes en Chile que la democracia no ha sido capaz de modificar. En los programas educacionales la dictadura eliminó el antiguo ramo de "educación cívica". Todavía no se repone. La dictadura, a través de las teorías individualistas y libreempresistas a ultranza,  inculcó el egoísmo, la indiferencia, la competencia selvática, la relativización valórica. Actualmente no se enseñan valores en la enseñanza básica y media. Mi tesis es que la Concertación ha fracasado totalmente en revertir la cultura "antivalórica" que impuso la dictadura. Actualmente, vinculado a lo que se podría pensar como “enseñanzas valóricas”, existe la enseñanza religiosa no obligatoria en los colegios. Sin embargo este tipo de enseñanza  normalmente se ocupa más de inculcar  doctrinas y dogmas, quedando en segundo plano lo valórico. Los diversos aspectos vinculados con lo  valórico van más allá de las particulares concepciones religiosas que pueda tener cada individuo. De hecho conozco personas agnósticas con valores éticos más asentados que muchos de los que siguen una determinada religión. Michelle Bachelet representa para mi un caso destacable en ese aspecto. Pienso que es indispensable incorporar a nuestro sistema educacional  la enseñanza inteligente ( a través de lecturas, videos, juegos, arte, teatralisaciones, acciones participativas del alumno), de valores tales como la solidaridad, la honestidad, la probidad, el respeto al prójimo,  el sentido del servicio, el amor por la diversidad, el respeto por el medio ambiente, la claridad básica de "que los fines no justifican los medios cuando éstos rebajan la dignidad humana"... y así sucesivamente. Revisar aspectos de nuestra historia, incluida la más reciente de la dictadura, de modo que sus barbaridades no se vuelvan a repetir. Conocer la visión de nuestros hermanos peruanos y bolivianos acerca de la guerra del pacífico, y así aprender que la historia es diferente según quien la cuenta. Una amiga que estuvo exiliada en la República Democrática Alemana me contó que en las escuelas se enseñaba lo que fue el régimen nazista. Se llevaba a los niños a los antiguos campos de exterminio. “Para que esta vergüenza jamás se vuelva a repetir” les decían a los niños. Trabajaban en el campo de la conciencia ética y valórica del niño. Acá no hacemos nada. Soy de la idea de que la educación chilena  es un desastre no sólo porque no aprenden ni matemáticas, ni a leer comprendiendo lo que leen, ni a expresarse, sino fundamentalmente porque no se ha dado un cambio valórico en la sociedad, altamente dañada en ese aspecto por la dictadura. Hay que modificar el programa educacional incorporando de un modo laico, no vinculado a determinada religión, la enseñanza y concientización  de nuestros futuros ciudadanos en aquellos valores éticos fundamentales que hacen que los hombres nos desenvolvamos en nuestra calidad espiritual más esencial. Que seamos mejores personas y podamos vivir sabiendo que yo no existo sin el que tengo a mi lado. Ese tipo de valores ayudan a que cada ciudadano descubra además el sentido de su propia existencia.            No puedo dejar pasar la oportunidad de referirme muy brevemente a la actuación del sistema judicial chileno tanto durante la dictadura como durante la época de los gobiernos democráticos. Aún cuando este tema da para un análisis bastante más extenso, sólo deseo expresar en éste, mi vergüenza como chileno de que el sistema judicial, a pesar de tantos juicios abiertos en contra de Pinochet, a pesar de tantas evidencias de violaciones a los derechos humanos, incluso a pesar de tanta evidencia de haberse apropiado de millones de dólares en  dineros que no le pertenecían, no haya sido capaz de emitir una sola condena. Qué triste y que vergonzoso para nuestro país,  que tenga que ser sólo la “condena de la historia” la que quede vigente y que la “justicia humana” no se haya pronunciado en Chile a pesar de tantas evidencias. Qué razón tenían los europeos al decir: “Chile jamás condenará a Pinochet”. Y ese oprobio nacional es una deuda gravísima de nuestra democracia hacia las futuras generaciones. Es un  enorme engaño el que nuestro país le hizo al resto del mundo civilizado, al traer a Pinochet a Chile desde Europa, donde lo habrían juzgado por sus crímenes contra la humanidad, con el argumento de que “se tenía que juzgar en Chile” y haber esperado que se muera sin hacerlo. Además de quedarnos con una deuda moral pendiente para con toda la parte civilizada del planeta, nos quedamos  con el imperante desafío de tener que modificar en el futuro próximo, de un modo drástico,  el régimen judicial imperante en Chile.

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